Lima, Setiembre 2003 Nr. 03  
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EN LA OMC SE VALE TODO

Al uso cotidiano de la frase "en la guerra y en el amor se vale todo", la OMC le ha agregado una nueva acepción que ya todos conocíamos: "en las negociaciones comerciales se vale todo".

Lo que se conocía sólo como rumores ya ha sido confirmado por distintas delegaciones de países en desarrollo que hablan de presión explícita de los Estados Unidos y de la Unión Europea para que se retiren del G-21 o reduzcan sus pretensiones en estas negociaciones.

Brasil publicó un comunicado de prensa el día 12 en la tarde donde llamaba los países a " concentrar nuestros esfuerzos en tratar de negociar y no dirigir nuestras energías en atacar a los países o grupos de países".

El mecanismo preferido de presión, pero no el único, son los distintos programas de preferencias arancelarias que tanto EE.UU y la Unión Europea tienen con los países menos desarrollados y en vías de desarrollo.

Pongamos el caso de Perú, donde el famoso y aplaudido ATPDEA, puede servir de presión sobre nuestros negociadores. Los sistemas de preferencia arancelarias, no son acuerdos comerciales. Un acuerdo implica una negociación entre partes y un documento final que refleja un acuerdo entre las posiciones en negociación. Un sistema de preferencias como el ATPDEA o como el que debemos renovar con la Unión Europea, es una liberalidad del país que otorga este beneficio. Sin embargo, los beneficios arancelarios, que usualmente significan que productos nuestros entren a los mercados de los países desarrollados sin pagar aranceles (impuestos), implican ciertas condicionalidades y usos arbitrarios como el que se muestra con claridad en estas negociaciones.

En el caso del ATPDEA, el presidente de EE.UU. puede decidir bajo su criterio, sin ninguna negociación ni explicación alguna al gobierno peruano, cortar dicho beneficio. ¿Se imaginan el impacto de esta medida? Cuantas empresas se han endeudado o invertido en ampliación de su capacidad de producción con la ilusión de vender más al mercado de EE.UU.?

Este uso arbitrario y político de un instrumento que se supone fue desarrollado para ayudar a los países a impulsar el desarrollo en distintas áreas, nos indica que no hubo mucho que celebrar con la firma del ATPDEA y que la dependencia política y económica que generan estos esquemas debe ser evaluada no sólo por el gobierno, sino por todos los ciudadanos a los que nos han pedido el ATPDEA como un gran triunfo.

Desde la Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún, México
Juan Carlos Vargas
PLADES/RED GLOBAL LATINOAMERICA
(Puede tomar contacto con el autor de la nota en Cancún al 998 120 9655)

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