Lima, Setiembre 2003 Nr. 05  
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Haga clic en las para ingresar a la galeria de fotos>> Coral Pey  - Alianza Chilena por un Comercio Justo y Responsable, ACCJR.

EL COLAPSO DE LA REUNION DE LA OMC EN CANCUN: ENTRE EL ALIVIO Y LA PREOCUPACION.

 

Las Ongs y organizaciones sociales que hacen seguimiento a las conferencias ministeriales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), mostraron una combinación de alivio y jubilo cuando se anuncio sorpresivamente que la reunión de la OMC en Cancún había colapsado. Sin embargo, creo que no fue ni el alivio ni el júbilo de Seattle.

Las organizaciones participantes de la Red Global en Latinoamérica, han expresado su adhesión al Protocolo de MERCOSUR y Comunidad andina, difundido hace un mes en la ciudad de Santiago por la Alianza Chilena por un Comercio Justo y Responsable, ACCJR, donde se hace hincapié en la moratoria para la inclusión de nuevos temas en la agenda que tienen que enfrentar los países en la OMC, hasta que no se evalúen los impactos que han tenido, tienen y tendrán los compromisos ya adquiridos ante la OMC. Poco sabemos de esto. Las estadísticas de incremento del comercio internacional no nos dicen nada, salvo el conocido razonamiento que el comercio genera crecimiento y éste a su vez generaría desarrollo. El incremento de la pobreza en la región y el deterioro en los términos de intercambio contarían otra historia hasta ahora oculta sobre el proceso.

Es un alivio que el colapso de la reunión halla impedido colocar nuevos temas en la agenda de la OMC, temas sobre todo de interés de los países desarrollados, aunque las lecturas son complejas y las simplificaciones nos podrían llevar a equívocos.

El proceso de negociaciones se dividió al inicio de la reunión de la OMC en 5 grupos de trabajo. Cada grupo de trabajo contaba con un presidente y un facilitador que debían buscar conciliar posiciones para llegar a un acuerdo por consenso en cada tema. La base de discusión fue el borrador oficial elaborado por el Embajador Pérez Castillo de Uruguay, encargado por el Director de la OMC de construir un documento basándose en los distintos aportes de los países antes de esta cumbre.

Aquí comenzaron los problemas. Frente a este documento, el ahora famoso G-21 (Grupo de países liderados por Brasil, India y China), presentó un texto alternativo referido al tema de Agricultura, por considerar que el texto puesto a discusión reflejaba principalmente las posiciones de los países desarrollados, explícitamente de Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Europea (UE).

Al inicio del proceso de negociaciones, quedó claro que el tema de Agricultura había acaparado la atención por su relevancia y por la fortaleza de las posiciones en discusión dentro de la Conferencia. Uno de los reclamos más claros, que ha sido reproducido por la prensa internacional es lo referido a los billonarios subsidios a la exportación por parte de EE.UU. la UE y el propio Japón. Estos subsidios generan severas distorsiones en el mercado internacional, pues terminan fomentando una producción que sin estos no se podría mantener. El tema no es sólo si cada país tiene el derecho de subsidiar o apoyar sus agricultores, sino el tamaño y efecto de estos subsidios sobre los mercados internacionales de alimentos y sobre los productores de países en desarrollo y menos desarrollados.

Un ejemplo de esta distorsiones es el caso del azúcar y los apoyos a la producción de remolacha (Beterraga en Perú). Los subsidios han generado que la producción no solo se mantenga, sino que se incremente en zonas donde antes nadie hubiera pensado desarrollar este producto. Unos colegas nos contaban del crecimiento de este cultivo hasta en los países nórdicos. Esto ha llevado a que la UE sea el primer productor de azúcar en el mundo, trabando a su vez, a la venta de azúcar de otros países en el mercado europeo.


Si se piensa que el G-21 representaba a todos los países más pobres, nos estaríamos equivocando. El G-21 agrupaba principalmente a países de medianas economías y a países exportadores de alimentos. No sólo eso, sino que al G-21 terminaron plegándose gran parte del Grupo CAIRNS. El Grupo CAIRNS está conformado por 18 países: Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Sudáfrica, Paraguay, Tailandia y Uruguay y se conformó oficialmente en 1986 en la ciudad de Cairns, Australia. Esto fue una gran sorpresa, pues este grupo està más interesado en ampliar la agenda de liberalización del comercio agrícola en la OMC: algo lejos de las posiciones que reivindican el concepto de seguridad alimentaria o el carácter diferenciado del tratamiento que debían tener los bienes agrícolas y los alimentos en el comercio.

" El objetivo principal del Grupo Cairns es el establecimiento de un sistema de comercio agrícola equitativo y orientado al mercado, lo cual se pretende lograr mediante la plena integración del sector agrícola a las reglas del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). En otras palabras, se procura equiparar el trato que reciben los bienes agrícolas al recibido por las demás mercancías en el comercio internacional" (tomado de la declaración de la XXI Conferencia Ministerial del grupo el 2000 en Costa Rica). "

Si sólo tomamos India y China, ó Argentina, nos daremos cuenta de la importancia del G-21. Esa era en parte su fuerza, no sólo la validez de sus argumentos o la justicia de sus pedidos, sino su carácter de importante jugador en el mercado mundial de alimentos.

El grupo de países africanos, no tenían posición clara sobre la propia propuesta del G-21. Algunos países como Sudáfrica estaban en el G-21, sin embargo otros países que están en la categoría de menos desarrollados (LDC´s) no coincidían plenamente con la posición del G-21. Ellos tenían una agenda donde, por ejemplo, el tema del Algodón era central. Los países de Africa Central y Occidental (Grupo ACO) había apostado a que se avanzará en Cancún hacia la reducción de los subsidios a la producción de algodón, sobre todo por los países desarrollados. Ese era un tema claramente que se dirigía hacia EE.UU. y sus subsidios a los productores algodoneros. En la UE, sólo España e Italia mantienen subsidios a los productores de algodón, no siendo tan significativo el tema. En esto la UE hubiera apoyado una mayor presión hacia EE.UU. Estas diferencias de intereses es un reflejo de los distintos desarrollos de las economías e intereses de los países miembros de la OMC

El valor de la propuesta del G-21 fue el reforzar el discurso sobre el desarrollo y develar que los compromisos en ese respecto tomados en Doha, en verdad no querían cumplirse por parte de los países desarrollados. El colapso de la reunión hace casi imposible el pensar que para diciembre del 2004 se cumplirá con lo comprometido en Doha. Como decía el ministro Rozetto de Brasil, Cancún no es el final, debe ser el comienzo de la discusión de una agenda del desarrollo que se perdió post 11 de septiembre. El tema de la pobreza y el desarrollo fue casi desaparecido de la agenda internacional, hoy copada por un discurso de criminalización y guerra. Hoy todos los medios reportan el fracaso de la OMC como parte de la polarización de las posiciones entre países ricos y pobres, donde el tema Agricultura ejemplificaría las asimetrías entre los países miembros de la OMC.


Al parecer, sin embargo, la reunión no estalló por el tema de agricultura, sino por la discusión sobre los Temas de Singapur o nuevos temas. En este Grupo había habido una discusión con posiciones de inicio también muy confrontadas. Pese a esto, todos sabían que recién se iniciaban las negociaciones y que los discursos a veces encendidos suelen ser parte del proceso. En este Grupo presidido por el Canadiense Petigrew, habían cuatro temas en la mesa: Inversiones, Políticas de Competencia,, Facilitación del Comercio y Transparencia en compras gubernamentales.

Se pueden identificar al menos tres enfoques o posiciones entre los países sobre este tema. La primera posición era que los temas se debían avanzar en debatir y tomar acuerdo y que debían tratarse como un solo bloque y no separarlos. Eso sonaba a que los países tenían que comprar todo el paquete. Esta posición era esgrimida por varios países entre ellos, Japón, Corea del Sur y la UE. La segunda posición era que debían dividirse los temas y evaluar cuales estaban maduros como para avanzar sobre estos. Aquí había varios países, entre ellos Brasil y Perú.

Es importante anotar esto. Brasil fue en este tema con la posición de decir, si, a la inclusión en el debate del tema de inversión. Los negociadores Brasileros dijeron que era la estrategia de su país no tratar el tema de inversiones en las negociaciones del ALCA, por lo que aceptaban que se discutiera en la OMC. En el caso de Perú, se argumentaba que la legislación peruana había en verdad incorporado un régimen sobre inversiones muy abierto y liberal y que estábamos dispuestos a negociar también en este punto. No deja de ser cierto que la búsqueda de atraer inversiones ha generado en el Perú un marco muy flexible y liberal para la inversión extranjera. No sólo la tratamos igual que a una inversión peruana, sino que la tratamos en verdad mejor, parece una broma, pero es la verdad.

El último día 14 de septiembre hacia las dos de la tarde, un representante de los negociadores peruanos nos informaba que el tema de Agricultura había dejado de ser el centro del problema y que se avanzaba hacia una convergencia de posiciones, lo que daba esperanzas de llegar a un acuerdo. Eso fue corroborado por otros delegados oficiales al evento. Esto planteaba el posible avance en los otros temas. Además, había sido dicho explícitamente así, por los países del G-21; "los posibles avances en otros temas pasaban por lo que se podía avanzar en Agricultura". Esto ejemplifica con claridad los mecanismo al interior de la OMC. Si los países desarrollados cedían posiciones en el tema agrícola, lo harían si conseguían algo en otros temas: Los temas de Singapur.

Hay muchas lecturas sobre los desenlaces finales. Sólo lo conocen bien en verdad los que estuvieron en el "Cuarto Verde (Green Room)" esa tarde del 14 de septiembre. Se le llama el "cuarto verde o green room" porque en Ginebra en la sede de la OMC, existe al parecer una sala de reuniones de ese color, donde se desarrollan esas sesiones reservadas y excluyentes.

Como mencionamos antes, la lógica del consenso que esta supuestamente en la base de la mecánica de toma de decisiones en la OMC, tiene en estas reuniones del Green Room, una muestra de la perversión de los procedimientos. En estas reuniones extra oficiales, convocadas en el caso de Cancún por el propio Presidente de la Conferencia, sólo asiste un grupo pequeño, selecto y seleccionado por el convocante. Los demás no están invitados. Esto ha generado múltiples protestas de los países que nunca son convocados: los más pobres. La dinámica que se desata es buscar que un país represente un poco la posición de un grupo de países. Por ejemplo, alguien de G-21 representa al bloque, o de los países asociados en el Grupo ACP (Africa, Caribean and Pacific Countries) etc..


El Presidente de la conferencia, Luis Ernesto Derbez de México convocó al Green Room a un grupo "selecto" de representantes de países miembros. La mecánica respondía al avance de las negociaciones en los 5 temas, que debían ser condensados y aprobado en esta reunión crucial. Derbez habría puesto en discusión, en orden de temas, el tema de Singapur (Singapour Issues) en primer lugar. Esto habría molestado a muchos países que ya habían indicado su interés en tener un acuerdo mas concreto en el tema agrícola. Sin embargo, las negociaciones habrían estado marchando hasta antes del receso de una hora que solicitó Derbez, para que las delegaciones consulten sus posiciones finales. Ya la UE había logrado acuerdo de dividir los temas de Singapur y solicitar que se mantengan dos, en verdad los menos relevantes. La reacción luego del receso fue sin embargo de mayor confrontación y la situación se salió del control del Presidente de la Conferencia quien declaro que ya no había lugar a poder conciliar posiciones tan antagónicas.

Representantes de países desarrollados han criticado el manejo de Derbez, culpándolo de falta de capacidad para manejar la tarea encomendada. Otros, como el negociador de la UE, Pacal Lamy, expreso su preocupación por los mecanismos y procedimientos al interior de la OMC. La comparaba con una institución medieval. No sabemos si hacía alusión a los caballeros de la mesa redonda, pues los señores feudales en verdad decidían todo sin consultarles a los siervos. Fue una mala analogía en todo caso.

Los compromisos tomados en la Ronda de Doha donde se alzaban elementos de una agenda del desarrollo, está herida de muerte. Pascal Lamy dijo que no estaba muerta, pero sin en "cuidados intensivos". Los EE.UU han mencionado sentirse decepcionados de la retórica usada y la oportunidad perdida. Ha hecho una especial atención sobre el comportamiento de los países latinoamericanos. Eso suena de lejos a velada amenaza.

La verdad es que esta OMC ha sido herida nuevamente y algunos países desarrollados piensan que hay que introducir cambios para que estos fracasos no vuelvan a ocurrir. Esas insinuaciones son también peligrosas. Este espacio multilateral de negociaciones, con sus múltiples defectos ya por todos conocidos (poco transparente, anti democrático, con usos e interpretaciones arbitrarios y asimétricos de las reglas, etc) ha podido dar en el tiempo que tiene de vida, dos hechos como Seattle y Cancún, donde países como los africanos, de mínimo peso en el comercio internacional, han podido trabar y evitar que la agenda de liberalización se siga ampliando.

¿Qué posibilidad tiene Ghana de resistir una negociación bilateral con Estados Unidos o con la UE? Cualquier acuerdo que salga entre países con estas asimetrías saldrá a favor de la agenda del más fuerte. Perú podría, sin estar junto el G21 y otros, enfrentar la agenda de EE.UU y la UE? No nos equivoquemos, lo que se viene es el fortalecimiento de la estrategia de los acuerdos bilaterales y regionales, y no nos sorprendamos de los resultados, que pueden ser más liberales aún de la agenda que la OMC contemplaba. Miremos solo el caso de Chile y su acuerdo bilateral que contempla temas como inversiones, que aún no tiene consenso en la OMC. O el acuerdo de asociación de ese mismo país con la UE, donde la agenda del tema de servicios ha ido más allá de la propia OMC.

Si tomamos en cuenta que la mayoría de gobiernos de la región hacen cola soñando con un acuerdo bilateral con EE.UU. la cosa se torna muy complicada. El Vicepresidente y Ministro de Comercio y Turismo, Raúl Diez Canseco mencionó el día de ayer (fuente:Diario Gestión del 17 de septiembre) su esperanza en la firma de una TLC con EE.UU.

Muchos países expresaron que esperaban conseguir una base de negociaciones en Cancún, que sirviera para enmarcar sus negociaciones bilaterales. Hoy día ese marco no existe. Brasil mandó sus negociaciones sobre inversiones a la OMC y el tema ha vuelto nuevamente a la agenda regional y al debate en el ALCA.

Que pasará con el ALCA?, nadie lo sabe en verdad. A veces se percibe un aparente desinterés de EE.UU de construir esta área de libre comercio, si además se introduce la mecánica de toma de decisiones de la OMC. Un bloque liderado por Brasil, como aparentemente se esta construyendo, podría ser un dolor de cabeza para EE.UU. en un ALCA donde cada país tendría un voto al margen de su tamaño o importancia en el mercado internacional.

El interés manifiesto de EE.UU, no es el mercado de Guatemala o de Trinidad y Tobago. El interés y lo ha dicho con claridad en el tema agrícola, son los mercados de los países intermedios como Brasil Argentina o Chile. EE.UU reclamó durante la reunión de la OMC en Cancún, el "trato recíproco". Léase; si EE.UU liberaliza su sector agrícola, espera que los otros países como los mencionados, también lo hagan. Suena bien no, sin embargo habría que recordar que EE.UU. acaba de incrementar sus subsidios a la agricultura en casi 75%. Eso es como las ofertas engañosas en los supermercados, donde primero te suben el precio 100% y luego te dicen que te hacen una rebaja de 80%. Con este nuevo piso ( rascacielos sería mas adecuado) EE.UU tiene para negociar sin perder casi nada.

La construcción de un bloque no ya regional, sino mundial parece abrirse en un nuevo contexto. Brasil, su nuevo gobierno y su experimentada diplomacia, han demostrado en Cancún que las alianzas trascienden los continentes. China se ha estrenado en la OMC al lado de un bloque que tiene aún por delante avanzar en temas más allá del agrícola para poder liderar la discusión sobre la agenda pendiente sobre el Desarrollo, ya no sólo en esta OMC en crisis, sino en todos los foros y espacios internacionales donde el tema deba ser introducido.

La reunión de la OMC en Cancún nos deja muchas dudas e incertidumbres, sin embargo frente a las certidumbres existentes, en el marco de un "pensamiento único" que reivindica una globalización liberal como camino para el desarrollo, lo de Cancún no deja de abrir una ventana de esperanza para la construcción de un balance de poder en un mundo tan lleno de desigualdades.

 

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